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Sito Alonso: conceptos que ayudan a incrementar el ritmo y la agresividad en defensa

Sito Alonso: conceptos que ayudan a incrementar el ritmo y la agresividad en defensa

Dos de las charlas más comentadas y recordadas con el paso del tiempo de la XXI edición de los Clínics de Baloncesto Deputación de Ourense, la cual se celebró entre el 26 y 28 de junio de 2009, tuvieron como protagonista a un Sito Alonso que, por aquel entonces, dirigía al DKV Joventut de Badalona tras recoger el testigo del maestro Aíto García Reneses.

Las dos conferencias de Sito, al igual que las de Dusko Ivanovic, muestran “su filosofía y los conceptos del juego que desarrollan en sus equipos durante la temporada”. En el caso del madrileño, los temas a tratar fueron la importancia del tiro de tres puntos en el juego de ataque y, por otro lado, conceptos que ayudan a incrementar el ritmo y la agresividad en defensa.

Centrándonos en esta segunda ponencia, empezaremos introduciendo un ejemplo práctico que Sito utiliza para conectar con su filosofía defensiva, la cual posteriormente va estructurando y articulando a partir de cinco conceptos claves.

Premisas generales

Previo a introducir cualquier idea, Sito Alonso enumera varias pautas básicas e imprescindibles que todos los jugadores deben entender y dominar. Otras van apareciendo conforme desgrana los cinco conceptos, pero no se adhieren a ninguno en concreto y por eso las englobamos aquí:

  • Ningún jugador puede permanecer en una misma posición defensiva más de dos segundos. Mantener esa posición es sinónimo de peligro:
    • Es más fácil quedar atrapado en los bloqueos del equipo atacante.
    • Mayor dificultad para ocupar el espacio correspondiente.
    • Inevitablemente, se reducirá el nivel de agresividad y “chispa”.
  • Para reaccionar lo más rápido posible, es necesario que los jugadores eviten cargar todo su peso sobre los talones. Entronca directamente con el punto anterior, ya que si no mantenemos una posición defensiva estática será muy difícil que los pies estén totalmente apoyados sobre la superficie del parquet.
  • Actividad constante, encadenar esfuerzos. “Después de hacer un trabajo hay otro trabajo más”.
  • Utilizar los desplazamientos defensivos únicamente cuando sean necesarios (perdemos velocidad).
  • No saltar. El salto implica una caída y la caída provoca una recuperación, lo cual otorga al equipo atacante una ventaja espaciotemporal. Para trabajar fintas, siempre con pasos cortos.
  • Defensa y recuperación enfrente del balón, no del jugador (evitar penetraciones directas).
  • Comunicación defensiva para involucrar a todos los jugadores.

I. Pasaba por allí

Partiendo de una defensa individual que tenga asumidos ciertos conceptos básicos y consiga ejecutarlos a un determinado nivel (responsabilidad de apretar hombre balón, intensidad en la línea de pase en lado fuerte, posiciones de lado débil etc.), los defensores intentarán sacar partido de su posición en el campo respecto a los jugadores atacantes y el balón para, en resumidas cuentas, dificultar al máximo los movimientos ofensivos, molestando y tratando de neutralizar posibles ventajas.

En definitiva: siempre y cuando una acción del equipo rival se produzca cerca de mí, como defensor tengo que asumir una responsabilidad defensiva a mayores de la que tengo con “mi hombre”: incomodar al jugador con balón, obstaculizar los cortes, entorpecer los bloqueos directos e indirectos, fintar una ayuda o un 2c1, etc.

Llegados a este punto, es preciso señalar que todos esos movimientos para tratar de molestar, entorpecer y ensuciar el ataque del rival están subordinados a la responsabilidad individual de cada jugador (nadie puede, inicialmente, abandonar a “su hombre”).

Este, al igual que el resto de conceptos, debe trabajarse “por hábito”. El objetivo es conseguir que cualquier jugador que reconozca este u otro concepto defensivo dentro de una situación de partido trabaje sin la necesidad de un scouting previo sobre el equipo rival y/o un jugador en concreto.

II. Tú descansa, que yo no puedo

Si queremos aumentar el nivel de agresividad en defensa, es importante castigar esas momentáneas desconexiones ofensivas que nos encontramos en ciertas situaciones de partido (por ejemplo, cuando un jugador corta hacia la esquina contraria sin mirar el balón).

Normalmente, la mayoría de defensores aprovechan la relajación de “su hombre” para descansar con él, pero es el mejor momento para sorprender al ataque (una finta de 2c1, molestar un corte, etc.). En palabras del propio Sito: “El hábito incita siempre a estar descansando, sobre todo después de un esfuerzo”.

Otro ejemplo: se produce un bloqueo directo y la defensa salta al 2c1. Cuando el jugador con balón logra dar el pase a un compañero liberado (con más o menos dificultad), tiende a relajarse y descansar. Su defensor, normalmente, también. Y ahí es precisamente cuando entra en juego este concepto, ya que el defensor debe castigar esa desconexión y relajación del atacante encadenando esfuerzos defensivos.

III. No lo hagas tú solo

Desarrollar exitosamente cualquier concepto defensivo requiere la implicación de los cinco jugadores en cancha. Así podríamos resumir, a grandes rasgos, este tercer punto.

Pero sigamos con el ejemplo anterior: cuando se produce un 2c1 como respuesta a cualquier bloqueo directo, es imprescindible que no sólo trabajen los dos jugadores que saltan al trap, sino que el resto de defensores deberán activarse y tener clara su función (línea de pase en el lado fuerte, triángulo defensivo para interceptar cualquier pase en el lado débil, fintar y recuperar, etc.).

Sito Alonso también destaca la importancia de este concepto cuando el equipo contrario plantea un 1c1 como “sistema” (por ejemplo, en situaciones de aclarado o en los últimos segundos de una posesión). Sin saber cuál es el sistema del rival, tenemos que activar a nuestro equipo para lograr que ese 1c1 tenga una limitación de espacios mayor a la que tendría si el resto de defensores están descansando.

IV. Yo estoy aquí

Cada jugador tiene un espacio defensivo propio, el cual, sin embargo, no se limita únicamente a la posición que ocupa su atacante. El “área de acción” de cada defensor es flexible y comprenderá todo el espacio que puede abarcar con uno o dos desplazamientos, además de la longitud de sus brazos.

Tomando como punto de partida ese espacio (dinámico y adaptable), cada defensor deberá ser capaz de enlazar con las premisas y conceptos anteriores para realizar una finta y recuperación, aplicar el “pasaba por allí”, etc. Todo, nuevamente, con la intención de crear dudas al equipo rival, provocar indecisión, errores…

V. La incertidumbre

Llevando un punto más allá todo lo explicado anteriormente, Sito recalca la necesidad de anticiparse a las respuestas ofensivas que el equipo contrario puede dar a determinadas acciones.

Un ejemplo práctico sería, de nuevo, saltar al 2c1 en un bloqueo directo. Las primeras veces puede sorprender al equipo rival, pero poco a poco los jugadores atacantes encontrarán una solución “sobre la marcha” o, incluso, pueden tener algo preparado de antemano gracias al scouting.

En tal caso, nuestros jugadores deben ser capaces de leer la situación y trabajar “en incertidumbre”, contrarrestando de manera espontánea algunas de las posibles respuestas ofensivas que vayan apareciendo (por ejemplo, fintando simplemente el salto al 2c1, cambiando, etc.).