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Pillar botando (en espacio reducido)

  • Mejorar los desplazamientos con balón (a toda velocidad)
  • Percepción
  • Velocidad de reacción
  • Rápida toma de decisión
  • Calentamiento lúdico y también competitivo

Utilizar al principio de nuestros entrenamientos un juego tan tradicional como el “pilla-pilla” puede llegar a resultar contraproducente si no introducimos periódicamente variantes que nos alejen de la monotonía y el aburrimiento.

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El entrenador Sergio Lara, por ejemplo, establece dos normas básicas para enriquecer el desarrollo de este modelo:

  • Todos los cambios de dirección deben realizarse junto con un cambio de mano (entre las piernas o por la espalda OBLIGATORIAMENTE).
  • En cada serie, el jugador que intenta pillar al otro puede atravesar el triángulo UNA ÚNICA VEZ.

Cuando un jugador consigue pillar a su rival, como es lógico, se intercambian los roles dentro del juego.


  • Reforzar los desplazamientos con balón.
  • Percepción.
  • Rápida toma de decisión (en espacio reducido).
  • Velocidad de reacción (cuando el rival cruza el triángulo).
  • Potenciar el uso de fintas (pies, manos, brazos, hombros, ojos…).
  • Estimular y mejorar la capacidad de engañar al rival.
  • Velocidad, aceleración, cambios de dirección y de ritmo, etc.
  • Disociación de extremidades.

Variantes

  • Aumentar o reducir el tamaño del triángulo.
  • A la señal del entrenador, los jugadores se intercambian roles.
  • Competición por parejas o por equipos (sumando los puntos al final).